MIDAS: Modelo de Ideación y Diseño de Activos Sociales

Es muy frecuente que se asocien los malos resultados de los proyectos, cuando ya no tienen mucha solución en su fase de aplicación, a que la cultura no es la adecuada, o a que no se esperaba un tal comportamiento de algunos agentes o usuarios del mismo. Debemos pensar que tal vez el proyecto no ha tenido muy en cuenta los factores sociales que están en los entresijos de una nueva forma de usar los nuevos productos, los servicios, o las nuevas relaciones entre los distintos agentes implicados.

Cuando un proyecto tiene un alto impacto social, los enfoques a aplicar son diversos y singulares, por la faceta de cambio social no determinado que muchos proyectos incorporan. Distan mucho de los modos habituales de diseñar y gestionar los proyectos,  que casi siempre parten de reglas cerradas aplicables a los problemas de las disciplinas técnicas o de las leyes aplicables a las cosas. Ignorar esta faceta de cambio social es la principal causa de su desenfoque. Esto ocurre frecuentemente al adoptar técnicas y criterios de los proyectos  vinculados por leyes de causalidad, leyes más o menos cerradas, como son las que constituyen las leyes de los principios físicos, a proyectos de alto impacto social.

Los aspectos diferenciales que conviene reconsiderar en los métodos a aplicar y en su caso tratar de otra forma, en los proyectos de ámbito parcial o totalmente social, son los siguientes:

  1. Los agentes implicados: Un proyecto social influye en las relaciones de las personas con las personas o de éstas con los recursos. Por lo general hay una diversidad de agentes y dentro de estos, diferencias significativas en sus expectativas, capacidades e intereses, por lo que segmentaciones genéricas no tienen mucho sentido.
  1. Las especificaciones: Los objetivos cualitativos y cuantitativos en lo social son evolutivos e indeterminados en el origen de la iniciativa social. Una vez que se conoce el uso posible, las expectativas se desplazan, y el aprendizaje y la práctica hacen que cambien las especificaciones. Un proyecto social es algo vivo que nace y evoluciona en sus fases de creación y desarrollo.
  1. Las etapas: La concepción clásica de ir de lo general a lo detallado y particular, en etapas sin retorno, no funciona. Sólo desde la prueba y error, como método y de la creatividad, como recurso continuo para rediseñar hacia lo mejor, podemos avanzar. Una etapa no sigue a la anterior, sino que todas quedan instaladas para siempre en el devenir del cambio. El proyecto se transforma en un proceso de forma continua. La evaluación, la comunicación, el rediseño son actividades continuas en el proyecto y también en el proceso de adopción de nuevas prácticas y sistemas, por los agentes que participan en el mismo.
  1. Las métricas: Los avances y los recursos no tienen proporcionalidad. Esto quiere decir que pueden incurrirse en un porcentaje de consumo de los recursos sin un avance equivalente en el progreso del proyecto. También ocurre que acciones muy pequeñas en recursos pueden desencadenar avances muy elevados. Hablamos por tanto de una estrategia de crecimiento no lineal, que debe ser bien diseñada y permanentemente . Tampoco son válidas las maneas tradicionales de seleccionar opciones por ranking de valoraciones  ponderadas. Los criterios de selección de lo mejor en un abanico de opciones, requiere considerar las soluciones más armónicas. Aquellas que representen un nivel  equivalente en las distintas variables, son las mejores.
  1. Mono o multidisciplinar. Un proyecto técnico es de una especialidad o si es complejo se divide en subproyectos por especialidades y se definen bien en origen las conexiones entre las partes. Esto es imposible en un proyecto social donde las distintas disciplinas deben trabajar juntas, empleando criterios híbridos de las mismas para diseñar, medir, elegir y aplicar lo nuevo. “Divide y vencerás”, no sirve.

Estas y otras condiciones de origen en el diseño y desarrollo de los proyectos de impacto social, aconsejan el empleo de métodos más específicos y más multidisciplinares para los proyectos de este tipo. MIDAS es una propuesta que enriquece y reordena el abordaje de proyectos de impacto social. MIDAS es un producto de la Escuela de Diseño Social, iniciativa promovida por APTES.

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