Talento Social 6.0

Por Juanjo Goñi, socio de APTES. Artículo publicado en Noticias de Gipuzkoa, el 11 de junio de 2017

No cabe duda de que hoy las cosas evolucionan muy rápidamente y las sorpresas nos pillan con el pie sin cambiar. Lo vemos en los últimos resultados de muchas consultas donde lo no previsto ocurre y además de forma contundente. Y es que la inmediatez y la accesibilidad fácil a la información están cambiando las formas de pensar y de hacer de millones de personas, tanto en las nuevas generaciones como en colectivos de personas mayores, con el uso universal de los sistemas de intercomunicación escrita. Cambian entre otras cosas los modos de comunicar y de generar opinión, y con ello entran en crisis, y a todos los niveles, los sistemas participativos y representativos diseñados para épocas pasadas.

Estas tecnologías de la información siguen avanzando y llegan, después de haber sacudido la economía de los servicios, a la industria física. Los servicios, al aplicarlas, se han transformado como negocios cambiando sus organizaciones, y con ello la dimensión del empleo que ocupaban. Podemos tomar como ejemplo la transformación de las entidades financieras o de las agencias de viajes. Pero a la industria, algo ajena hasta ahora a las telecomunicaciones, le llega su metamorfosis a través de la hibridación de los mundos de la ingeniería más clásica con la robótica, el internet de las cosas, la fabricación distribuida, la inteligencia artificial y el Big Data.

Esta será otra sacudida más al tejido productivo, que llamamos Industria 4.0, con consecuencias importantes en el empleo y en los conocimientos requeridos para trabajar en las técnicas de diseño, fabricación y mantenimiento. La Unión Europea anticipa un déficit de 900.000 profesionales en la próxima década en estas disciplinas llamadas STEM (siglas en ingles de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). (Nota: la codificación 1.0, 2.0,.. se adoptó para nombrar las versiones sucesivas de los programas informáticos. El primer dígito representa un cambio importante y el segundo modificaciones menores).

Lo que está por venir, ante esta evidente transformación social en cantidad y calidad del empleo que las oleadas tecnológicas provocan, es la aplicación de este cambio al mundo de la atención social, que tanto los servicios públicos como privados puedan aplicar aprovechando este avance tecnológico sin precedentes. Lo social y la tecnología son dos mundos que se miran aún con recelo, pero que no tienen más remedio que convivir e ir más allá, creando innovaciones de la hibridación inteligente de ambos saberes. Pero la dificultad histórica que se muestra ya en los contenidos educativos de estas formaciones universitarias estriba en el reduccionismo que hemos dado a la praxis de las ciencias sociales como un instrumento ajeno, e incluso contrario, a la revolución tecnológica de las cosas y especialmente a la revolución de la información.

En consecuencia, de todo ello y para empezar, podríamos decir que los servicios públicos, en términos de aplicación de la tecnología a la prestación de los servicios, están en un grado de retraso evidente. Les correspondería llamarse Servicios Públicos 2.0, servicios en los que se manejan ordenadores y terminales para los sistemas de gestión internos, con mucho papeleo incluido, y una muy escasa normalización de conceptos, procedimientos y procesos telemáticos. Son excepción a lo anterior los sistemas fiscales y de recaudación, en dónde la tecnología avanzada está muy presente. Esta situación de retraso impide que los servicios públicos sean rápidos y dotados de mayor inteligencia, como lo hacen las APPs en cualquier campo de actividad. Los Servicios Públicos 2.0 han llegado a situarse en la web y en las redes sociales, pero por lo general sólo para informar sobre la estructura institucional y los inventarios de servicios posibles, pero esto es a todas luces insuficiente.

Cuando hablamos de los servicios públicos nos referimos expresamente a los servicios al ciudadano, en temas como la Educación, la Salud, la Justicia y la Atención Social. Todas ellas son áreas desde las que los ciudadanos reciben los servicios, y donde la falta de integración de las diferentes tecnologías, departamentos, competencias y políticas conduce a sistemas de mecanización clásicos, aislados y muy cerrados, que salvo excepciones, bien los podríamos llamar 1.0 mas que 2.0.

La industria apunta sus próximas soluciones en la llamada industria 4.0. Esto ocupa ahora las mentes de los investigadores, diseñadores e ingenieros que describen la fábrica del futuro, y en este camino trabajan y no tienen dudas. Pero si miramos al espacio de lo social, las preguntas equivalentes son éstas: ¿Qué mentes se ocupan de la combinación innovadora de estas tecnologías con la calidad de vida y los pilares del estado del bienestar? ¿Cuántos profesionales nuevos en CHAL (siglas en inglés de Cultura, Salud, Antropología, Aprendizaje), necesitamos en los próximos 25 años? ¿Cómo enfocar el trabajo conjunto de especialistas tan distantes en humanidades, ciencias y tecnologías? ¿Cómo aflorar el valor económico de las tecnologías blandas (ciencias sociales y humanidades) en igualdad de condiciones que las tecnologías duras (científicas y técnicas)?

Sin duda, para pensar en esta dirección necesitamos algo más que las tecnologías de la información, que hasta ahora han servido para gestionar números y letras en los servicios públicos. Necesitamos de las ciencias sociales como la Antropología, la Sociología, la nueva Economía de lo evitable, las Bellas Artes, la Filosofía y todas esas denostadas habilidades de los humanos que no conducen al empleo de hoy, ni del que anuncia la industria 4.0. Tal vez, otras siglas como CHAL puedan aparecer pronto para alumbrar el nacimiento de ese Talento Social 6.0, que se traslade a los sistemas de servicios creadores del nuevo empleo, que tanto echamos en falta, en esa revolución social aún pendiente en los servicios públicos y privados. No se trata de contraponer el Talento Social 6.0 a la industria 4.0 como un recorrido alternativo, sino más bien de buscar caminos paralelos, y por qué no, más adelante, convergentes.

Así como la Industria 4.0 tiende a automatizar el diseño y la fabricación con sistemas conectados e inteligentes, el Talento Social 6.0 tiende a basar su valor en la personalización de los servicios, lo que crea empleo de manera directa y tan generosa como queramos. Tengamos en cuenta que un aula con 20 alumnos es una solución muy mejorable. La costumbre, ya ley, es que la enseñanza sea colectiva, con un profesor y muchos alumnos en un aula, por no tener recursos, aunque el aprendizaje fue, es y será individual. El recorrido de empleo potencial en Talento Social 6.0 en salud, educación y trabajo social, no es sino un nuevo escenario que abre una puerta a los empleos del futuro y también a nuevas formas de economía, como la Silver Economy (economía de servicios en la población mayor, no dependiente) de la que habla el gobierno francés o de las ciencias de los servicios (Innovate America).

El Talento Social 6.0 va más allá de la Industria 4.0 y nos habilita para entender mejor las ciencias de los servicios, en ese estado del bienestar imprescindible, pero necesitado de profunda renovación. Es también el horizonte hacia el que apuntar en los modelos de actividad económica y social del futuro, allá donde aun Europa y los partidos creadores del estado del bienestar no han sabido entender el alcance futuro del nuevo socialismo europeo. El reto de hoy, sea quien sea quien lo apoye, es arrancar este nuevo camino en el que ciencias sociales (economía incluida) y humanidades caminen junto a las científicas y tecnológicas intentando resolver los defectos sistemáticos de nuestras formas de organizar la sociedad y la aplicación del saber para progresar.

Nuestro problema central no es otro que la fragmentación de los saberes en muchas especialidades, para intentar desde estas visiones parciales resolver problemas complejos y pluridisciplinares, sin saber integrar lo que hemos separado artificialmente. Para resolverlo algunos ámbitos educativos intentan ofertar formaciones o carreras hibridas entre especialidades cercanas, cuando otra solución más eficaz en resultados es enseñar a trabajar juntos a los especialistas, que lo deben ser mucho y cada vez más, en ciencias, humanidades y tecnologías distintas.

Talento Social 6.0 es un camino a recorrer ya, donde los conocimientos CHAL nos permitan crear el nuevo empleo. Un nuevo empleo, en un nuevo estado del bienestar europeo también 6.0, donde los que nos preocupe no sea el impacto social de las tecnologías o el de la industria 4.0, sino para qué destinos sociales debemos aplicar lo que ya tanto sabemos de las cosas, del comportamiento humano y de los sistemas informáticos. Tal vez la industria 4.0 sea el dinamizador que abra este camino, por sus enormes consecuencias en el tipo de trabajo industrial que genera, y el adelantado para mirar a ese nuevo horizonte de un revisado estado social del bienestar, desde sus cimientos, en la época del Talento Social 6.0.

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